4. Tipología de documentos cartográficos militares

Dentro del campo militar, la cartografía, tanto impresa como manuscrita, adopta una sorprendente variedad de formatos, cada uno de ellos con sus características formales y de contenido específicas. También varían las finalidades de cada uno de esos tipos, así como la forma de utilización, ya sea en una mesa de reuniones del alto mando o en el propio campo de batalla.

Dependiendo de todos estos factores, puede establecerse una tipología básica de documentos militares cartográficos. Así, siguiendo los criterios del propio Centro Geográfico del Ejército de Tierra, estos documentos adoptan la forma de planos de población, croquis, vistas, réplicas de batallas, itinerarios gráficos, campos atrincherados, zonas fortificadas, planos de reductos, mapas itinerarios, mapas provinciales y mapas nacionales.[1] A esta tipología se añaden por parte de otros autores algunos elementos más, como las corografías, los planos de almacenes, cuarteles y polvorines o los planos de fronteras.[2]

Todos estos tipos documentales, algunos de los cuales se analizan a continuación, pueden presentarse tanto en forma manuscrita como impresa. A lo largo de los últimos siglos la tendencia ha sido imprimir aquellos que representan un territorio mayor –planos nacionales y provinciales–, reservando la forma manuscrita para los documentos que presentan un mayor detalle, como los planos de reductos o de cuarteles. Hoy día, sin embargo, es extremadamente raro encontrar planos manuscritos en ninguna de las categorías mencionadas.

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A. Mapas topográficos generales.

Los mapas topográficos son la herramienta estratégica por excelencia de los estados mayores de los diferentes ejércitos. Su finalidad es tener una visión global del territorio, de las características generales del mismo, que permita tomar decisiones estratégicas en el marco de una campaña militar. Teniendo en cuenta esa misión, el tamaño físico, la escala y el detalle de estos documentos cartográficos están diseñados para ser utilizados en los consejos y salas de trabajo de los estados mayores, y no en los campos de batalla o en plena campaña militar.

En esta categoría se engloban tanto los mapas nacionales como los regionales o los provinciales, aunque estos últimos, puesto que la división efectiva de España en provincias no se produjo hasta el año 1833, quedarían fuera del marco temporal de este trabajo. Se presenta un ejemplo de estos mapas topográficos militares, realizados ya en el siglo XX. Se representa en el documento la zona de la provincia de Badajoz correspondiente al término municipal de Monterrubio de la Serena.

Mapa topográfico general: Monterrubio de la Serena (Fuente: Instituto de Historia y Cultura Militar, BA-15-08).

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B. Itinerarios

Este tipo documental muestra el territorio entre dos puntos determinados, caracterizados por ser nudos de comunicaciones o plazas fuertes de importancia estratégica, así como los recursos de interés para el tránsito de un ejército por ese espacio, principalmente poblaciones para establecer campamentos.[3]

Así, en la formación de los itinerarios aparece una descripción de los principales caminos con su adecuación a cada tipo de tropa, pues la infantería, la caballería y, principalmente, la artillería tienen unos requerimientos específicos para el cruce de, por ejemplo, ríos y arroyos. También deben aparecer en los itinerarios los medios de subsistencia que pudiera facilitar el terreno. Los itinerarios son estudiados por el mando para obtener un conocimiento previo del terreno por donde debe transitar una tropa.

En la siguiente imagen aparece un ejemplo de itinerario, realizado por la tropa francesa hacia 1810, con la ruta entre Plasencia, a la izquierda del plano, y la población salmantina de Béjar, a la derecha.

Itinerario: Itinerario entre Plasencia y Béjar, de autor desconocido, ca. 1810 (Fuente: Servicio Histórico de la Defensa de Francia, GR6 M L12 B3 475 (2)).

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C. Vistas en alzado

Las vistas en alzado o a vista de pájaro tienen una doble función, pues permiten ser utilizadas, en primer lugar, como recurso pedagógico; ello es válido especialmente en las vistas de batallas o asedios, pues permiten estudiar las diferentes tácticas empleadas en el curso de una acción militar.

En el caso de las vistas en perspectiva de las ciudades o edificios existe además una función informativa, ya que es posible observar y reconocer la estructura en alzado de una población. Para ello se utiliza un tipo de proyección muy característica, la denominada perspectiva militar, que hace alusión a la técnica utilizada para representar cuerpos en el espacio, aunque sin utilizar la deformación producida por la lejanía de los cuerpos al observador. Esta perspectiva da preferencia a una de las caras del cuerpo la cual aparece horizontal y en verdadera magnitud, mientras las demás aparecen deformadas. Su utilidad se basa en poder hacer la perspectiva de un conjunto de edificios a partir de su planta, que se reproduce de forma ortogonal.[4]

Este es uno de los pocos tipos documentales militares donde es posible introducir elementos decorativos o de embellecimiento artístico. Como muestra, se presenta la vista que el ingeniero militar italiano Lorenzo Possi dibujó para la corona castellana de la ciudad portuguesa de Évora en el transcurso de las guerras de Portugal (1640-1668).[5]

Vista en alzado: Veduta di Evora cittá, dalla parte della Certosa, de Lorenzo Possi, 1687 (Fuente: Biblioteca del Museo Galileo de Historia de la Ciencia de Florencia, MED G.F. 44).

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D. Croquis

En estos documentos se reproduce de forma muy esquemática el territorio y las principales vías de comunicación entre las diferentes poblaciones. Los accidentes geográficos no son casi representados salvo que, por su importancia, deban ser tenidos en consideración para el movimiento de la tropa entre distintas localidades, como pueda ser el caso de ríos que son atravesados por los caminos. Las vías de comunicación, a su vez, se representan de forma muy esquemática, casi como rectas que unen las diferentes poblaciones.

Es un tipo documental complementario a los itinerarios y están pensados para su utilización sobre el terreno, a modo de guía rápida del territorio por el que se desplaza un ejército. Se muestra a continuación el croquis que Manuel Bauzá dibujó del entorno de la población de Medellín en 1813, en el marco de la Guerra de la Independencia Española.[6]

Croquis: Croquis de la villa de Medellín, de Manuel Bauzá, 1813 (Fuente: Centro Geográfico del Ejército, Extremadura 190).

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E. Corografías militares

Una corografía militar es el resultado de añadir información de carácter estratégico-militar a la representación geográfica del terreno. Este tipo documental es utilizado con profusión en los primeros tiempos de la cartografía militar moderna, entre los siglos XV-XVII. En esencia, vendría a ser una especie de representación híbrida entre los tipos documentales itinerario y plano topográfico.

En una corografía se dibujan los elementos topográficos y geográficos más importantes de la zona, como las elevaciones del terreno, los bosques, las llanuras o las ciudades, sin olvidar la red fluvial. Sobre ese contenido se añade otro de carácter militar, como las fortificaciones de la zona, los vados de los ríos, las zonas abundantes de ganado, etc., susceptibles de una utilización militar. Incluso la representación en el documento de todos los elementos físicos obedece fundamentalmente a un carácter utilitario de tipo bélico, más que a la voluntad de reflejar la auténtica topografía de la zona.[7]

A continuación se muestran dos ejemplos de corografías realizadas en el siglo XVII. En el primer caso se trata de la Corografía realizada por el ingeniero Bernabé de Gainza Allafor en 1658-1659, en el marco de la Guerra de Separación o de Restauración de Portugal, documento conservado en la actualidad en el Archivo Militar de Estocolmo. A la información geográfica añade Gainza información de relevancia para el mando militar y la planificación de campañas, como el terreno enemigo donde abunda el ganado para su rapiña o la situación y características de los vados del río Guadiana, como se puede visualizar en la imagen de detalle.[8]

El segundo de los documentos, por su parte, muestra una corografía dibujada por el ingeniero italiano Lorenzo Possi en 1668, justo al finalizar la Guerra de Separación de Portugal. Possi recrea el territorio extremeño más cercano a la frontera con Portugal incluyendo elementos geográficos y topográficos, pero también de utilidad militar, como en el caso anterior.[9]

Corografía: Corographía y descripción del territorio de la Plaza de Badaxos y fronteras del Reyno de Portugal, por Bernabé de Gaynza Allafor, 1658-59 (Fuente: Archivo Militar de Estocolmo, SE/KRA/0406:22:004:001).

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Corografía: Detalle de la Corographía y descripción del territorio de la Plaza de Badaxos… por Bernabé de Gaynza Allafor, 1658-59 (Fuente: Archivo Militar de Estocolmo, SE/KRA/0406:22:004:001).

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Corografía: Frontera entre España y Portugal, por Lorenzo Possi, 1687 (Fuente: Biblioteca del Museo Galileo Historia de la Ciencia de Florencia, MED G.F. 44).

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F. Planos de ciudades

Para la mayoría de los autores, los planos de ciudades constituyen la esencia más auténtica de la cartografía militar clásica. En estos documentos se representan habitualmente las poblaciones con una relevante importancia militar, ya sea por su posición defensiva, como base de operaciones para el ataque o como nudo de comunicaciones. Su utilización se produce tanto en el alto mando, para planificar campañas y prever la construcción de instalaciones militares en una ciudad, como sobre el propio terreno, para reconocer y planificar la defensa efectiva frente a un ataque enemigo.

Es por tanto un documento básico, imprescindible en cualquier ejército; y uno de los que tiene mayor exigencia de representación de la realidad sobre el papel. En un único documento deben concitarse tanto la corrección geométrica como la utilidad práctica inmediata, “ya sea para planificar, para construir, para preparar un ataque o para defender una posición.[10] Así como en otros tipos documentales, principalmente las vistas y las corografías, se permiten algunas licencias artísticas al autor, los planos de ciudades y sus derivados pretenden ser científicos y lo más objetivos posible. El único recurso embellecedor que se introduce en ocasiones es la rosa de los vientos señalando los puntos cardinales o el marco que puede rodear la leyenda del documento.

Dentro de este tipo documental existen múltiples variantes en función de varios rasgos específicos. Dentro de esta variedad de características puede citarse el mayor o menor grado de representación del tramado urbanístico de la ciudad fuera de los elementos militares –en los que se engloban murallas y fortificaciones exteriores, pero también cuarteles, polvorines, almacenes, fábricas militares, etc. – o la extensión del espacio representado en el plano. Si en un primer momento el objeto de atención preferente y casi único es la ciudad y sus murallas, con la evolución acelerada de la artillería, que mejora enormemente su efectividad y aumenta la distancia de alcance de sus fuegos, es necesario tener en cuenta también el terreno cercano a la ciudad, la topografía que la rodea. El espacio representado en este tipo de plano aumenta en la misma proporción que el alcance de la artillería, pues cada vez es necesario tener en cuenta un espacio de mayores dimensiones para la defensa efectiva de una ciudad.

A continuación se muestra un plano de Badajoz fechado en torno a 1645 con las defensas de la ciudad al poco de comenzar la Guerra de Separación o de Restauración de Portugal.[11] Puede comprobarse el escaso terreno alrededor de la ciudad que se representa, pues el alcance de la artillería de la época aún es escaso.

Plano de ciudad: Descripción desta planta de la ciuda de Badaxos, de autor desconocido, ca. 1645 (Fuente: Archivo Militar de Estocolmo, SE/KRA/0406:22:004:002).

.Por contra, la siguiente imagen, igualmente un plano de Badajoz, levantado y dibujado por el ingeniero militar francés Dautheville, documento inédito hasta el momento, muestra la representación militar de la ciudad al poco de finalizar la Guerra de Independencia, en 1826. Puede en este caso advertirse cómo ha crecido la representación del territorio alrededor de la ciudad, en la misma proporción que el aumento del alcance de tiro de la artillería de la época. El terreno que circunda la población tiene ya la misma importancia para la defensa de la plaza que la propia fortificación, y por tanto recibe similar atención en el documento cartográfico.

Plano de ciudad: Descripción desta planta de la ciuda de Badaxos, de autor desconocido, ca. 1645 (Fuente: Archivo Militar de Estocolmo, SE/KRA/0406:22:004:002).


  1. VV.AA.: Los mapas: ventanas al tiempo y al espacio. Bicentenario de la creación del Cuerpo de Estado Mayor (1810-2010). Madrid: Centro de Estudios Geográficos del Ejército de Tierra (CEGET), 2010, p. 9.
  2. VV.AA.: Cartografía de la Guerra de la Independencia…, p. 18.
  3. Íbidem, p. 18.
  4. Carlos SÁNCHEZ RUBIO, Rocío SÁNCHEZ RUBIO e Isabel TESTÓN NÚÑEZ: El Atlas Médici de Lorenzo Possi…, p. 148.
  5. Íbidem…, p. 264.
  6. Isabel TESTÓN NÚÑEZ, Rocío SÁNCHEZ RUBIO y Carlos SÁNCHEZ RUBIO: Cartografía de un espacio en guerra. Extremadura (1808-1812). Badajoz: Caja de Extremadura, 2008, pp. 140-141.
  7. Isabel TESTÓN NÚÑEZ, Carlos SÁNCHEZ RUBIO y Rocío SÁNCHEZ RUBIO: Planos, Guerra y Frontera. La Raya Luso-Extremeña en el Archivo Militar de Estocolmo. Mérida: Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, 2003, p. 61.
  8. Más información sobre este plano y las circunstancias de su elaboración en Carlos SÁNCHEZ RUBIO, Isabel TESTÓN NÚÑEZ y Rocío SÁNCHEZ RUBIO: Corographía y descripción del territorio de la Plaza de Badaxos y fronteras del Reyno de Portugal confinantes a ella. Mérida: Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, 2003.
  9. Carlos SÁNCHEZ RUBIO, Rocío SÁNCHEZ RUBIO e Isabel TESTÓN NÚÑEZ: El Atlas Médici de Lorenzo Possi…, p. 263.
  10. Joan CAPDEVILLA SUBIRANA: “Del arte a la geometría. Cartografía militar de los siglos XVII y XVIII en Cataluña.” En: Francisco SEGOVIA y Manuel NÓVOA (coord.): El arte abaluartado en Cataluña. Estrategia de defensa en el siglo XVII. Madrid: Ministerio de Defensa, 2013, p. 458.
  11. Carlos SÁNCHEZ RUBIO y Rocío SÁNCHEZ RUBIO: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión de la visión más lejana. Badajoz: Ayuntamiento de Badajoz, 2003.