Capítulo 11. ¿Casa de los Zapata, Palacio del Duque de la Roca o Casa fuerte del Conde de Feria?

El 13 de enero de 1886 el Ayuntamiento de Badajoz acordó solicitar al Ministerio de la Guerra la cesión del solar con las ruinas del Palacio de los Duques de la Roca [1], para la construcción de un nuevo edificio que sirviera de cárcel de Partido. Según su escrito, el palacio había sido recientemente adquirido por el Ministerio de la Guerra:

Excmo. Sr. Ministro de la Guerra.

El Excmo. Ayuntamiento Constitucional de la ciudad de Badajoz, y por su acuerdo de 4 del corriente el Alcalde Presidente y Secretario del mismo que suscriben, a V. E. con la debida consideración exponen: que careciendo la cárcel del partido de las condiciones más elementales de seguridad y de salubridad que tan necesarias son en estos edificios que de ordinario albergan una población penal numerosa, y no permitiendo tampoco el estado de su fábrica, ni la superficie accidentada de su área reformarla a fin de que sirva a la vez de casa de corrección para los condenados a prisión correccional, secundando los propósitos manifestados por la superioridad en comunicación oficial de 22 de Diciembre último, la Corporación municipal, que no cuenta con otro edificio en que poder instalarla con arreglo a los principios modernos de la ciencia penitenciaria, se ha ocupado con el interés preferente que el asunto merece de buscar uno que responda a las exigencias de los tiempos.

Las excepcionales circunstancias que para el objeto reúne el derruido palacio de los Duques de la Roca, adquirido recientemente por el departamento de su digno cargo y sito en el Castillo de esta plaza, han fijado desde luego la atención del Municipio, porque el aislamiento en que se encuentra de la población, que permite circunvalarlo con un camino de ronda, su situación en un recinto fortificado y las facilidades que por estas mismas causas ofrece para la vigilancia de los reclusos, lo hacen en efecto el más adecuado para el establecimiento de que se trata.

Y como a mayor abundamiento ninguna utilidad presta al Estado, ni este puede proponerse tampoco destinarlo a ningún servicio público, sin invertir una crecida suma en reedificarlo, entiende el Ayuntamiento que, teniendo en cuenta la urgente necesidad que existe de construir de nueva planta en esta población una cárcel de partido que a la vez sirva de casa de corrección para los condenados a prisión por la Audiencia del Distrito y que reúna las condiciones que imperiosamente exigen los adelantos de la época, ninguna dificultad puede oponerse a que le sea cedido con este exclusivo objeto.

En su virtud, los que suscriben, con la representación legal que dejan mencionada

SUPLICAN muy encarecidamente a V. E. que, previos los informes que estime, se digne acceder a la cesión solicitada a cuya gracia le quedarán reconocidos.=

Badajoz 13 de Enero de 1886.

En la solicitud se dice del palacio que estaba derruido, indicando su ubicación en el castillo. En el informe [2] denegatorio de la cesión al Ayuntamiento, emitido por la Comandancia de Ingenieros de Badajoz  el 3 de marzo de 1886, es donde se precisa el solar en el que estaban las ruinas del palacio que se habían comprado:

Las defensas del castillo, aun cuando antiguas y con infinidad de defectos están en armonía con las del resto de la Plaza, y no es dudoso que llevarían su objeto, pero para ello se hace preciso que en su interior solo existan dependencias de Guerra; el conceder lo que hoy pide el Excmo. Ayuntamiento traería consigo la injerencia constante de las autoridades civiles dentro del recinto, y esto es un grave mal.

Desde muy antiguo, probablemente desde el último sitio que sufrió la Plaza, el Castillo ha estado guardado y sin permitir la entrada más que a ciertas horas y son para el Gobernador Militar estas limitaciones y ha sido siempre general para todo puesto fortificado. Fundándose en estas razones, la Comandancia opinó que debía adquirir el ramo de Guerra el solar donde estuvo enclavado el Palacio de los Duques de la Roca (reducido hoy a un alto torreón de piedra y ladrillo en la parte más próxima al Hospital Militar y unos ruinosos muros de piedra) únicos terrenos que en el interior del Castillo quedaban de propiedad particular; la superioridad consideró atendibles las razones que dio la Comandancia y la Real Orden de 6 de Abril de 1881 dispuso fuese adquirido el solar de referencia, solar que según el plano que existe en el archivo de la Comandª con el título “Plano del Hospital del Rey, situado en el Castillo Antiguo de dentro de la Plaza de Badajoz y los edificios más inmediatos, para demostrar la idea de proyecto para una ampliación expresado en la relación de proporción (sic, ¿proposición?) de obras para emprenderse el año 1879, con otra que últimamente se ha reconocido útil y oportuna:” Este plano lleva la fecha y firma de Badajoz Marzo 19 de 1879, Manuel de Navacerrada. En el plano, marcado con color carmín y letras T aparece un trapecio que en la explicación marginal dice ser la casa del conde de la Roca, alquilada para cuartel; su superficie, viene a ser de unas 868 varas; los datos que arroja el plano citado fueron los que sirvieron para deslindar el terreno de los Duques, terreno que fue adquirido por Guerra en la suma de 191.946 pesetas, satisfechas en 30 de Noviembre de 1881; en el antedicho solar y ocupando como una tercera parte está enclavado el Cuerpo de Guardia principal del Castillo, edificio ejecutado para el objeto y en el que existen locales que sirven de prisiones militares; lindando con el solar de los Duques se encuentra la arruinada casa de los Zapatas, comprada el siglo pasado para qué en unión de la de los Duques y unos grandes dormitorios (que ya no existen) formasen el Cuartel=

Es evidente que el autor de este informe confundió el año en que el ingeniero Manuel de Navacerrada dibujó ese plano: por dos veces dice que se realizó en 1879, cuando su fecha no puede ser otra que 1779. El Ingeniero Director Manuel de Navacerrada estuvo destinado en Badajoz entre 1776 y 1780, y de entre esos años se conservan varios informes, planos y proyectos [3], por lo que resulta imposible que sea autor de este otro plano justo un siglo después. Además, coincide exactamente el día y el mes (19 de marzo de 1779) con los del plano que citaba en su artículo el Ingeniero Albarrán sobre la bóveda de la casa de los Zapata, donde también se decía que esa casa de los Zapata había sido comprada para cuartel.

Desgraciadamente, a día de hoy este plano de Manuel de Navacerrada citado en este informe de la Comandancia de Ingenieros ha desaparecido, pese a que de su existencia y contenido se tiene noticia por esta y por otras fuentes [4]. Sólo se conserva de él una fotografía correspondiente a la planta segunda de su proyecto de ampliación del hospital del Rey (Lám. 1), pero no el de la planta baja, donde suponemos que estaban las anotaciones sobre  las casas cercanas del castillo que se citan en el informe. El plano lleva también la misma fecha y firma que el citado por el ingeniero Albarrán en su artículo sobre las bóvedas y (salvo el error en el siglo) que el descrito en el informe de 1886: Badajoz, Marzo 19 de 1779, Manuel de Navacerrada.

Lámina 1. Proyecto de ampliación del Hospital del Rey, de Manuel Navacerrada, 1779

Lámina 1. Proyecto de ampliación del Hospital del Rey, de Manuel Navacerrada, 1779

La leyenda de este otro plano reza:

Plano segundo i del Suelo Quadro correspondiente a la idea de proyecto para la ampliación del Hospital del Rey en el castillo antiguo de dentro de la plaza de Badajoz.

Navacerrada planteaba su ampliación con una extensión bastante más reducida que la del edificio del que fue Hospital Militar, hoy Facultad de Biblioteconomía y Documentación y Biblioteca de Extremadura. Proyectaba construir un nuevo edificio que uniría las estancias del antiguo Hospital del Rey con las iglesias de Santa María del Castillo y de Santa María de Calatrava, por entonces todavía en pie, y que serían reaprovechadas.

Estos planos, o quizá una copia, se conservaban a mediados del siglo pasado en la Comandancia de Ingenieros de Badajoz, pues sirvieron a Torres Balbás para dar a conocer en 1943 la planta original de la mezquita de la Alcazaba [5]. Su título y contenido son prácticamente idénticos:

Se titula “Plano del hospital del Rey situado en/el castillo antiguo de dentro a Plaza de Badajoz/ y los edificios más inmediatos”. Carece de fecha y de firma. Las plantas de las construcciones que existían cuando se levantó, y entre ellas las de un reducido hospital, figuran con los muros rellenos de carmín; y en blanco los de un proyecto de ampliación que no corresponde a la realizada más tarde y a la que ese edificio debe su aspecto y dimensiones actuales.

Por los datos del documento de la Comandancia de Ingenieros de 1886 se deduce que el solar que había sido adquirido por el Ministerio de la Guerra en 1881 fue el que contenía las ruinas que en el plano de Manuel de Navacerrada de 1779 se describirían como pertenecientes a la casa del conde de la Roca. Ruinas que serían parte de la misma construcción colindante con el edificio del museo que ya se atribuía a este propietario en los planos de Martín y José de Gabriel y que no es otra que la casa solar del mayorazgo de los Acevedos. Claramente explica que de esa casa sólo se conservaba una torre de piedra y ladrillo en la zona más cercana al Hospital Militar y restos de algunos muros, y que en una tercera parte estaba rehabilitada como cuerpo de guardia. Esto es, basándose en el plano de Navacerrada se consideró que el solar del antiguo palacio del Duque de la Roca era el correspondiente a la manzana entera, entre la hoy mal llamada “torre del obispo” y la actual plaza de José Álvarez y Sáenz de Buruaga, incluyendo el antiguo cuerpo de guardia que hoy es almacén del museo. Se indicaba en el informe que su medida aproximada es de 868 varas. Las dimensiones que comprobamos hoy para esta manzana completa son 13,5 x 45,5 metros, equivalentes a 16,15 x 53,82 varas castellanas, de lo que resulta una superficie de 869,23 varas, coincidente con las medida indicada en el informe. Estos datos, junto con la descripción del solar, con forma de trapecio, del que se dice que sólo conserva una torre en pie junto al hospital militar, confirman que el edificio que se identificaba en el plano de 1779 de Manuel Navacerrada como propiedad del duque de la Roca no sería el del museo, sino su colindante, la casa de los Acevedos.

En el informe de la Comandancia de Ingenieros de 1886 claramente se dice que en el plano de Navacerrada se nombraba al edificio colindante al solar donde estuvo la casa del conde de la Roca como la “casa de los Zapata”. No se refiere a la pequeña casa que con salas abovedadas que es hoy almacén del museo, pues también dice que el cuerpo de guardia estaba incluida en el solar que compró el Ministerio de la Guerra. La casa de los Zapatas que se indicaba en el plano de Navacerrada sólo puede ser el edificio del Museo. Cuando Manuel de Navacerrada dibujo ese plano perdido en 1779, aún se tenía memoria de que “los Zapata” -y no el duque de la Roca- habían sido los anteriores propietarios del edificio del Museo, pues había sido Francisco Herrera y Zapata quien la vendió para cuartel. Y no se atribuía aún la propiedad del palacio al conde de la Roca, pese al nuevo uso que se daba al edificio para alojar al regimiento Extremadura, del que el conde de la Roca era su coronel.

El conocimiento de ese plano de Manuel Navacerrada por parte del ingeniero Albarrán le hizo incorporar en sus planos e informes el nombre de los Zapata como los antiguos propietarios de la ruinas del palacio del castillo. Pero el uso de esa denominación no debió extenderse más allá de estos planos, imponiéndose a finales del siglo XIX la atribución de su propiedad al duque de la Roca. Atribución que por entonces comenzó a alternar con la que se hacía de su origen a los Condes de Feria. Por primera vez se puede leer en la obra de Nicolás Díaz y Pérez de 1887 [6]:

Ocupa esta fortaleza un área de 480 metros de N. O. — S. E., y 260, S. O. — N. E. De la antigua población sólo se conservan las ruinas del palacio de los Duques de la Roca y de Feria, y la primitiva catedral (antes mezquita árabe), convertida hoy en Hospital Militar.

Entre los eruditos y literatos pacenses de comienzos del siglo XX no se dudaba que el origen del palacio, por entonces arruinado, se remontaba a los primeros señores de Feria. Así, por ejemplo, escribía Ángeles Morán Márquez, en 1914 [7]:

El alto recinto de la colina sobre la cual aparece recostada la ciudad de Badajoz, y que todavía hoy está circundado por una vieja muralla árabe, fue en otro tiempo núcleo principal y el más compacto de esta población. Si no tuviéramos fehacientes y numerosísimos testimonios de ello, bastarían para comprobarlo los restos que aún quedan diseminados en aquel paraje. Uno de ellos, el más grande, que tiene trazas de viejo castillo del siglo XV, la época en que las familias linajudas construían sus palacios en las poblaciones con reminiscencias de los viejos castillos roqueros solitarios de la edad media, perteneció a la noble casa de los Figueroa, luego condes y más tarde duques de Feria.

Todavía están en pie los muros de aquel palacio, y en su interior se adivina la suntuosidad de aquellos amplios salones que en principios del siglo XVI habitaban todavía los condes, haciendo de ellos el centro del movimiento político y literario de aquella época.

El Catálogo Monumental de España, realizado en la provincia de Badajoz entre 1907 y 1911 por el arqueólogo José Ramón Mélida, incluía tan sólo una somera descripción del edificio, que era identificado como “Palacio del Duque de la Roca”, con una fotografía (Lám. 2)  que mostraba su ruinoso estado [8].

Lámina 2. El palacio del Duque de la Roca. Catálogo Monumental de la Provincia de Badajoz, hacia 1910.

Lámina 2. El palacio del Duque de la Roca. Catálogo Monumental de la Provincia de Badajoz, hacia 1910.

Lámina 3. Las ruinas del palacio, atribuido al duque de Feria, en una postal editada en torno a 1920.

Lámina 3. Las ruinas del palacio, atribuido al duque de Feria, en una postal editada en torno a 1920.

Lámina 4. Castillo de Badajoz. António Passaporte, hacia 1934.

Lámina 4. Castillo de Badajoz. António Passaporte, hacia 1934.

Dos postales [9] (Lám. 3)  editadas en la década de los veinte (en las que la identificación del edificio vuelve a cambiar, pues en ellas se denomina palacio del Duque de Feria) y también varias fotografías, como las de António Passaporte [10] (Lám. 4) muestran el ruinoso estado que presentaban en ese momento las construcciones del castillo; entre las que, incluso así, sobresalían los muros del viejo palacio. Imagen fidedigna de una sórdida realidad que, más líricamente, era descrita en esos mismos años por José López Prudencio en algunas de sus obras:

La ciudad, desde hace algunos siglos, saltó por encima de la moruna fortaleza y se ha ido derramando por la falda suave de la colina, por la llanura dilatada y llena de inquietudes (…) En lo alto va quedando, entre ruinas, el detritus de la urbe que se aleja. El recinto cercado por los viejos muros reposa en el silencio triste de su abandono; ¿quién podrá sospechar las tragedias muertas, las magnificencias olvidadas y hundidas bajo los cardos y las malvas que cubren aquellos montículos, terraplenes y desmontes, como si brotaran del misterio que duerme en su seno? Todavía queda en pie el esqueleto carcomido de uno de aquellos palacios. El de los Figueroas, condes, y luego duques de Feria. Está hundido, en sus propios escombros, hasta el piso principal.

José López Prudencio repitió en varios pasajes de sus narraciones históricas la identificación de las ruinas del principal de los edificios del castillo como los restos del palacio del conde de Feria en Badajoz:

… el grupo de jóvenes sigue escoltando el vehículo lujoso de Bartolomé Sánchez hasta el viejo solar de los González, más allá del Miradero, junto a la puerta del Alpendiz. (…) Terminadas las cortesías, todos se dirigen al palacio de D. Pedro Suarez de Figueroa, que está frente al de su hermano, el conde de Feria, todavía están ruinosos sus muros en pie, sin un solo vestigio de que haya habido un tiempo en que, bajo las bóvedas sostenidas por estos muros, sonaran las serranillas de Santillana… [11]

Llegó incluso a identificar al autor del edificio: el segundo señor de Feria, Gómez Suarez de Figueroa, hijo del Maestre de la Orden de Santiago, Lorenzo Suarez de Figueroa, y padre del primer conde de Feria, del mismo nombre:

…Mencía Vázquez de Goes, con sus hijos Martín, Ferrand, Mayor y Beatriz, se instaló en el antiguo solar de los Sánchez de Badajoz, situado frente a la calle en que Gome Suarez de Figuera había construido recientemente un palacio cuyas ruinas aún perduran (…)

Pasa largas temporadas en Badajoz, el noble caballero Gome Suárez de Figueroa, hijo primogénito del famoso maestre de Santiago Don Lorenzo, primer señor de Feria. Es su morada el fuerte y suntuoso palacio que ha construido cerca de la catedral de la See. Es esta la mansión más rica de la ciudad…. De todas estas gentilezas solo perduran -ruinosos, casi hundidos en sus propios escombros- los muros de un palacio, quebradas sus torres, desportillados sus ojivos ventanales, desplomadas sus bóvedas. A los renegridos y musgosos sillares, adosan sus chamizos misérrimos unos pobres mendicantes [12].

López Prudencio hizo protagonistas de sus relatos a personajes históricos del Badajoz medieval, muchos de ellos desconocidos para el gran público, pero con su nombres, parentescos y posesiones cuidadosamente documentados. Ahora bien, estos personajes, aunque reales, eran protagonistas de una trama de ficción, cuyo argumento, (y también los escenarios donde éste se desarrollaba) escapaba del rigor de la Historia. El literato también compartía -y es posible que con sus obras ayudara a difundirla- la identificación de las ruinas del castillo con el palacio de los primeros señores de Feria, fruto de un momento en que se intentaban identificar los escasos restos materiales conservados del Badajoz medieval a través de las breves descripciones de los edificios que aparecen en los textos antiguos.

Tras la rehabilitación del edificio (Lám. 5 a 7) para ser la nueva sede del Museo Arqueológico Provincial a partir de 1970, sin un estudio histórico previo ni un seguimiento arqueológico esclarecedor, se siguió repitiendo el origen atribuido tradicionalmente. Aunque en algunos casos se dejaba ver ya cierta incertidumbre [13], en otros se llegó a confirmar que su promotor fue el primer conde de Feria, e incluso también el momento exacto de su construcción [14]. Ello gracias a un documento del archivo de la casa ducal de Medinaceli dado a conocer en esos años [15], en el que se describía la compra realizada por Lorenzo Suárez de Figueroa de unas casas junto a la puerta del Alpendiz, datado en 1446.

 … Iten de sys pares de casas que yo compre en la dicha cibdat de badajoz, en la puerta que dizen del Apendiz para fazer unas casas, las cuales yo compre de Iohana Lorenzo, muger de Gonçalo Perez, e de Alfon fernandez Mellado e de Alfon Vasquez fijo de Esteban Vazquez e de Luis Estevanez, Arcediano de Xerez e de María Esteban, e por troque de otras casas que yo fize con el cabildo de la dicha yglesia de Badajoz, que han por linderos de una parte el adarve e puerta del Apendiz, e de la otra parte el cimenterio de Santa Maria de Calatrava de las otras dos partes las calles del Rey.Item de otras casas que yo compre de Yañez Vicente que son cerca de la dicha puerta del Apentiz, las cuales han por linderos de la una parte el adarve de la dicha cibdat e por delante la calle del Rey e de la otra parte casas e corrales de Gomez Lorenzo de Aguilar, vezino de la dicha cibdat.

Recientemente hemos estudiado [16] los documentos relacionados con esos edificios, llegando a confirmar que fue sobre estas casas que compró el primer conde de Feria entre la puerta del Alpendiz y la iglesia de Calatrava donde edificó su casa-fuerte Hernán Gomez de Solís entre 1465  y 1470. Casa-fuerte que, años después, en 1490, volvería a comprar el segundo conde de Feria, incluso pleiteando para ello con el concejo de la ciudad. Lo  que demuestra su interés por la posesión de esta casa, la única propiedad de la que hay constancia en las fuentes documentales que tuvieron en Badajoz lo condes de Feria.

Es evidente que el solar de esas casas compradas en el castillo por Lorenzo Suárez de Figueroa no puede ser donde se alza hoy el edificio del actual museo, simplemente por su ubicación contigua de la puerta del Alpendiz. Así ya lo había advertido Arcadio Guerra[17]:

Las casas de los Figueroa. A lo largo de esta centuria los Figueroa llegaron a adquirir en el interior de la fortaleza hasta nueve casas, o “pares de Casas” todas ellas muy próxima a la puerta del Alpendiz, bastante distanciadas por tanto del solar donde se levantó después el majestuoso palacio, recientemente restaurado, conocido como palacio de los duques de Feria o del conde de la Roca, denominaciones que ya indican una construcción posterior a la época de que tratamos.
Lámina 5. El palacio durante su restauración. 1976. Fotografía: Servicio Histórico y Cartográfico del Ejército del Aire (SHYCEA).

Lámina 5. El palacio durante su restauración. 1976. Fotografía: Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire (SHYCEA).

Con esta sencilla frase eludía la cuestión: daba a entender que el palacio no lo habrían construido los condes de Feria, sino sus descendientes, los duques; y por tanto su origen habría que llevarlo al menos hasta mediados del siglo XVI. O, yendo aún más allá, la obra habría sido promovida por el conde de la Roca, y, tendría que retrasarse aún más, hasta la primera mitad del XVII.

Pero es difícil aceptar su construcción en esa fecha tan tardía, que no cuenta tampoco con ningún apoyo documental que la sostenga. El palacio, por sus características formales, sigue el patrón de la casa-fuerte urbana bajomedieval extremeña [18]: su puerta flanqueada por torres con saeteras (hoy cegadas, pero que se documentaron en los planos de las obras de reconstrucción del edificio, Lám. 6); los elementos constructivos mudéjares característicos, como las ventanas del patio con arcos de herradura de ladrillo enmarcadas con alfices (que se evidencias en las fotografías de Passaporte y en las imágenes previas a su restauración, (Capítulo 10. Lámina 20). Todo ello remonta al siglo XV para fechar el momento de su edificación.

Lámina 6. Detalle de las troneras en las torres de la fachada, según el plano de restauración de 1985. Archivo de empresa Restauraciones García Álvarez (RESGAL).

Lámina 7. Las traseras del palacio en 1975. Se aprecian los impactos de los proyectiles del asedio inglés de 1811.

Lámina 7. Las traseras del palacio en 1975. Se aprecian los impactos de los proyectiles del asedio inglés de 1811.

Lámina 8. El palacio en 1956.

Lámina 8. El palacio en 1956.


  1. Firman la solicitud José Vacas, Alcalde, y Juan Rebollo, Secretario.
  2. Palacio de los duques de la Roca cedido al Ayuntamiento para cárcel, 1886. AGMS. Tercera Sección, División Tercera, Leg. 411, Badajoz, edificios en general, 1833 a 1915; El informe lo firma el Mariscal de Campo Mariano de Quesada y Quintana, Segundo Jefe de la Capitanía General de Extremadura.
  3. NAVACERRADA, M. DE: Plano del Frente que comprende los Baluartes de la Trinidad y de Sn. Pedro en la Plaza de Badajoz con los Proyectos de las obras esenciales para su perfecta conclusión desde la Magistral para adentro. AGS, MPD, 30, 041. También: Provincia de Extremadura. Para el Año de 1779. Relación de las Obras en Fortificaciones que mas conveniente se podrán ejecutar en este año; y las obras y reparos de Edificios Militares mas urgentes que se necesitan en las Plazas y Puestos fortificados de esta Provincia. AGS, GM, Leg. 5880. También: Plano del Detalle para la obra en la nueba bajada dentro del Baluarte de la Trinidad. 1779 mayo 30. Manuscrito firmado, rubricado y fechado en Badajoz. ARGMM, PL, BA-4/10. El Ingeniero Manuel de Navacerrada es sobradamente conocido, con bien documentados proyectos para las fortificaciones de Cádiz, La Coruña, o Tarifa, en una dilatada carrera en la que llegó a alcanzar el grado de Teniente General, con el que fallecía como Gobernador militar y civil de la plaza de Tortosa en 1794, a los 68 años de edad.
  4. El ingeniero Manuel de Navacerrada trazó esos planos para “demostrar” la propuesta de ampliación que había descrito en la relación de obras propuestas para el año 1779. Relación de las Obras en Fortificaciones que mas conveniente se podrán ejecutar en este año; y las obras y reparos de Edificios Militares mas urgentes que se necesitan en las Plazas y Puestos fortificados de esta Provincia. Badajoz . Fortificaciones 1779. AGS. SGV. Leg. 5880. Ese proyecto ya fue estudiado por CRUZ VILLALÓN, M.: "El Hospital Militar de Badajoz. Siglo XIX”. En: Norba- Arte, Vol. X, 1990, p. 150. En el documento no se contiene ninguna referencia al plano, por lo que parece que este no acompañó a la relación de obras, sino que se elaboró posteriormente. El plano del piso segundo se conservaba todavía en 1994 en el inmueble del Gobierno Militar de Badajoz, fecha y lugar en las que se tomó la fotografía que se reproduce.
  5. TORRES BALBÁS, L.: “La mezquita de la Alcazaba de Badajoz”. En: Al-Andalus, vol. VI, 1941, pp. 466-470. Torres Balbás propuso, por el tipo de letra y por el uso como almacén de la Iglesia de Santa María, que el plano fuera de principios del XIX: La leyenda del plano de la iglesia dice: “Iglesia de Santa María en que estuvo la parroquia más antigua… y profanada sirve de almacén de utensilios del hospital”. Como fue parroquia hasta el año 1768, el plano ha de ser posterior a esa fecha…
  6. DÍAZ Y PÉREZ, N.: Extremadura (Badajoz y Cáceres). España, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia. 1887, p. 281. Repite más adelante, en la página 424: "… el condado de la Roca, cuyas casas solariegas tenían en Mérida y Badajoz, la de esta ciudad en su castillo, casi arruinada hoy, después de haber servido largos años de presidio, matadero y cuartel".
  7. MORÁN MÁRQUEZ, Á.: Nombres claros de Extremadura: notas biográficas. 1914, p. 47.
  8. MÉLIDA ALINERI, J.R.: Catálogo monumental de la provincia de Badajoz, vol. II, pp. 152 y 153; y vol. IV, lám. 87.
  9. La primera de ellas editada por “La Económica, Joaquín Sánchez”, hacia 1920. La segunda, con la misma fotografía, editada por “Fototipia Castañeira, Álvarez y Levenfeld”, hacia 1923.
  10. PASSAPORTE, A.: Castillo de Badajoz. IPCE, Fototeca, Colección Loty. 07554.
  11. LÓPEZ PRUDENCIO, J.: Relieves Antiguos. 1925, p. 25.
  12. LÓPEZ PRUDENCIO, J.: Libro de Horas Anónimas”, 1926, pp. 172 y 177.
  13. Así por ejemplo en DOMÍNGUEZ DE LA CONCHA, C.: "El Museo Arqueológico de Badajoz: situación previa a su montaje definitivo”. En: Boletín de Anabad, XXXVIII, 1988, nº 3, p. 205: "La fecha del inicio de la construcción es poco precisa; generalmente se atribuye a D. Lorenzo Suárez de Figueroa, Señor de Feria, que habitó en el castillo y fue alcalde de la ciudad hacia 1442. Sufre un profunda remodelación a partir de 1631, cuando lo habita el conde de la Roca, de donde le viene su segundo nombre. Más tarde forma parte, junto con la Obispalía, del Cuartel de San Pedro, destruido en 1811".
  14. MOGOLLÓN CANO-CORTÉS, P.: “El palacio-fortaleza de los Figueroas o de los Duques de la Roca en Badajoz”. En: I Simposio sobre castillos de la Raya entre Portugal y España, Madrid, 1985, p. 115. También en: MOGOLLÓN CANO-CORTÉS, P.: El Mudéjar en Extremadura, Cáceres, 1987, pp. 127 y 128.
  15. MAZO ROMERO, F.: El condado de Feria (1394-1505). Contribución al estudio del proceso señorializador en Extremadura durante la Edad Media. Badajoz, 1980. Apéndice documental, p. 584. El documento se conserva en Mayorazgo que fundó Lorenzo Suárez de Figueroa, primer conde de Feria. Archivo Ducal de Medinaceli, Feria, leg. 19, ramo 12, n. 1. 1446, noviembre, 3. Villalba.
  16. ALTIERI SÁNCHEZ, J., SÁNCHEZ RUBIO, C. y MELÉNDEZ TEODORO, Á.: En el castillo de esta ciudad a la puerta del Alpendiz. Historia de una casa fuerte en la Alcazaba de Badajoz. 2013.
  17. GUERRA GUERRA, A.: “El Castilllo-Alcazaba de Badajoz en el siglo XV (II). Los Suarez de Figueroa en la fortaleza”. En: Boletín Municipal. septiembre de 1982, p. 45.
  18. Así lo advertía ya CRUZ VILLALÓN, M., quien también diferenció entre la casa de los Suárez de Figueroa y las del Conde de Feria en la puerta del Alpendiz. “Badajoz medieval: aspectos sobre los orígenes de la ciudad”. En: Bataliús: el reino taifa de Badajoz : estudios, p. 103.

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