15. Conclusiones

Como ha quedado de manifiesto en este trabajo, ha existido a lo largo de la historia una necesidad de documentos cartográficos militares para su utilización en las diferentes fases de la planificación de la guerra: el análisis de la situación propia y del enemigo, la planificación estratégica en la mesa de operaciones del alto mando y la toma de decisiones tácticas concretas sobre el terreno. También ha servido históricamente, aunque no fuera ese su objetivo original, para su utilización pedagógica y, en muchas otras ocasiones, como una potente arma propagandística al servicio de los objetivos del poder político.

Por tanto, el estudio de la guerra y de la historia militar no puede emprenderse sin abordar de manera simultánea el examen de la documentación cartográfica generada en su marco. A su vez, se puede distinguir entre la variada tipología de documentos cartográficos algunos tipos básicos –­mapas topográficos, itinerarios, corografías, croquis, planos…– que presentan características intrínsecas diferenciadoras.

A lo largo del tiempo ha sido constante la búsqueda de una mayor fiabilidad y exactitud en la representación del terreno y de los elementos susceptibles de utilización militar, lo que ha originado el paso evolutivo en este tipo de documentación desde una elaboración casi artesanal, del ingeniero geógrafo individual, a una cartografía de base científica, apoyada en observaciones geodésicas y elaborados cálculos trigonométricos, lo que ha exigido la participación de equipos especializados en la formación de los planos. Siempre al servicio de su objetivo último: servir a los intereses militares de la defensa o el ataque.

Respecto a la Guerra de la Independencia, ha podido mostrase el aumento que supuso este conflicto, enmarcado dentro del más genérico de las guerras napoleónicas por toda Europa, en lo que a la producción cartográfica de base militar se refiere. Debido a una serie de condicionantes, fundamentalmente la escasez de planos militares fiables del territorio de la Península Ibérica, todos los ejércitos contendientes tuvieron que crear organismos específicos encargados de la elaboración y suministro de planos para los estados mayores. Estos estados mayores de los tres ejércitos analizados realizaron una abundantísima producción de planos militares, en las distintas tipologías analizadas, que hoy se conservan en diferentes organismos archivísticos, constituyendo una fuente de información y análisis primordial e imprescindible de los hechos de armas sucedidos a lo largo de toda la contienda.

Debe por último mencionarse que, por cuestiones lógicas de espacio, se ha presentado en este trabajo una minúscula parte de la documentación cartográfica relativa a la Guerra de la Independencia Española conservada en los archivos. Afortunadamente, cada vez es más frecuente que las instituciones conservadoras digitalicen y pongan a disposición de los investigadores sus fondos, fundamentalmente en catálogos digitales accesibles a través de internet. Gracias a este esfuerzo existen cada vez más obras dedicadas al análisis de la producción cartográfica de este y otros conflictos bélicos. Al respecto de la Guerra de Independencia Española pueden consultarse las obras recopiladoras que aparecen en el apartado bibliográfico.