Prólogo.

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Dentro del recinto de la alcazaba de Badajoz se conserva un antiguo palacio rehabilitado en la década de los 80 del pasado siglo para ser la actual sede del Museo Arqueológico Provincial. Tradicionalmente se atribuye su construcción a Lorenzo Suarez de Figueroa, primer conde de Feria; y también se dice de él haber sido, siglos después, propiedad de los duques de la Roca. Atribuciones que  carecen de base documental que las sostenga, pese a estar hoy generalmente aceptadas; contradiciéndose además con los datos que proporcionan las fuentes cartográficas antiguas.

Buscando el verdadero origen del edificio se ha procedido a la revisión exhaustiva de la bibliografía y de las fuentes documentales sobre estos y otros personajes relacionados con el palacio. Con la aportación de un buen número de documentos inéditos ha sido posible reconstruir su particular historia, junto con la de sus propietarios y moradores durante los últimos cinco siglos. Ha quedado documentada su edificación como casa fuerte señorial en el siglo XV, lo que ya se evidenciaba por sus propias características constructivas; y cómo durante los siglos siguientes fue objeto de sucesivas modificaciones y añadidos, resultado de los cambios de uso que sufrió el recinto de la alcazaba con el devenir de la Historia. Así, la casa fuerte medieval edificada por Bartolomé Sánchez de Badajoz pasó a configurarse por sus sucesores como casa palacio, momento en el que se produjo la anexión de algunas de las construcciones circundantes. A fines del siglo XVI el palacio fue comprado por el Licenciado Juan Rodriguez de Mora, quien lo vinculó en el mayorazgo de los Fresnos. Durante la guerra de Restauración de Portugal la casa se habilitó como almacén de Artillería, uso que mantendría hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando pasó a utilizarse como cuartel de Infantería. Los bombardeos realizados por el ejército británico durante los sitios de 1811 afectaron a gran parte del edificio, y sólo algunos de sus muros y bóvedas permanecieron en pie. Durante gran parte del siglo XIX se acondicionaron esos espacios como prisión militar, sin reparar su ruina, estado en que permanecieron incluso después de pasar a propiedad municipal en 1933. Debió de esperar aún cincuenta años más viendo languidecer diferentes proyectos de rehabilitación que nunca llegaron a ejecutarse, hasta que finalmente se reconstruyó para albergar el actual Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.

El estudio no habría sido posible sin las colaboraciones de Carlos María Sánchez Rubio y de Álvaro Meléndez Teodoro, quienes han aportado gran parte de la documentación cartográfica y bibliográfica y también han contribuido con sus interpretaciones de las fuentes a desentrañar el complejo proceso de transformación de los edificios del recinto de la alcazaba. También impagable ha sido la ayuda de María de los Ángeles Sánchez Rubio en las transcripciones de los documentos de los siglos XV y XVI.

3 Responses to Prólogo.

  1. Guillermo Kurtz 21 Septiembre, 2015 2:58 pm says:

    exigir un comentario cuando no se ha leído es algo raro

    • Carlos_Sanchez 21 Septiembre, 2015 3:54 pm says:

      Solamente se da esa posibilidad, en ningún momento se exige. Siento que pueda interpretarse así. Cambiaremos la redacción.

      En cualquier caso, gracias por su atención

  2. Álvaro Meléndez Teodoro 24 Septiembre, 2015 12:10 am says:

    Un muy buen trabajo, una aportación extraordinaria al acervo patrimonial badajocense

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