Fagel

Los motivos de su desacuerdo con Galloway hay que buscarlos un año antes. Fagel fue Maestre de Campo General del ejército de la Gran Alianza durante la campaña de junio de 1704 en Portugal, cuando el rey Felipe V entró al frente del ejército borbónico en la Beira y el Alentejo. Ante la ineficacia del mariscal Schoonenberg, que estaba entonces al frente del ejército británico, Galloway fue designado para sustituirle, y se trasladó a Portugal en julio de ese mismo año. Nada más poner pie en Lisboa, el día 30, reclamó tener mayor rango que Fagel. Finalmente se acordó que en las siguientes campañas hubiera tres Maestres de Campo Generales, Galloway, Fagel y el Conde de Corsana (español que seguía al Almirante de Castilla en la causa austracista) y que los tres rotarían semanalmente en el mando.

Fagel no quería perder el tiempo en la frontera, sino que pretendía marchar lo más rápido posible hacia Madrid. Para ello veía que la mejor opción era que el ejército hiciera su entrada por Alcántara, evitando plazas mejor defendidas como Badajoz o Ciudad Rodrigo. Sin embargo, fue a esta última plaza salmantina hacia donde Galloway dirigió su ejército en septiembre de 1704, sin éxito. Tras el fracaso de la campaña de otoño las tropas se retiraron a sus cuarteles de invierno y el archiduque Carlos regresó a Lisboa, todavía firmemente decidido a entrar en Castilla desde Portugal. Durante el invierno Galloway planteó al archiduque y al rey de Portugal la conveniencia de tomar Badajoz, aprovechando que gran parte del ejército borbónico se había desplazado para reforzar el asedio de Gibraltar, tomado el 4 de agosto por la armada británica.

El 24 de abril de 1705 se ponía de nuevo en marcha el ejército aliado desde Estremoz, sumando veinticuatro mil hombres, con un tren de artillería con veinte piezas grandes, veinticuatro piezas de campaña, siete morteros de gran calibre y ochenta pequeños para granadas. Durante la campaña se mantuvo el desacuerdo entre Fagel y Galloway sobre el camino a seguir: tras tomar Valencia de Alcántara el 8 de mayo y Alburquerque el 20 de ese mismo mes, Fagel insistía en que a continuación se debía avanzar hasta Alcántara para desde allí iniciar el camino hacia Madrid. Fagel contaba con apoyos en la corte del archiduque en Lisboa que secundaban su causa. Así se lee en la carta que le remite el Príncipe de Lichstenstein el 25 de mayo:[1]

Señor, la Carta de Vuestra Excelencia, del 20 del presente, tan pronto como llegó a mis manos, le comuniqué el contenido de la misma al Rey mi Señor, quien expresó la misma satisfacción por la toma de la ciudad y castillo de Alburquerque, y por vuestro cuidado, en haberme enviado esta agradable noticia, y en la promesa de hacer todo lo posible para dirigir el Ejército a Alcántara, para poner sitio a la ciudad, tan importante para la comunicación con el marqués das Minas, y para la consecución de nuestro marcha prevista hacia el corazón de España. La Conferencia, que se celebró aquí sobre estos aspectos, y la opinión de los generales, enviada a Su Majestad Portuguesa, fue unánime sobre el ataque a Alcántara, como muy ventajosa para la causa general. Por lo que no hago ninguna recomendación salvo que el ejército debe marchar allí, de acuerdo con vuestro prudente aviso, a menos que aquellos que están en contra, encuentren algún método para prevenirlo y alterar esta ruta…

Pero finalmente, tras varios Consejos de Guerra, se optó por dirigirse a Badajoz para caer sobre el ejército del Mariscal de Tessé, que acampaba con cinco mil caballos cerca del río Guadiana, e intentar tomar la ciudad. Según informaron a Galloway algunos desertores, Badajoz contaba con una guarnición de nueve batallones y catorce compañías de granaderos. El 4 de junio el ejército aliado procedente de Alburquerque llegaba al puente del Gévora. Para su sorpresa, Tessé se retiró de inmediato desde de la orilla del Gévora al otro lado del Guadiana. Al día siguiente el ejército aliado se trasladó y acampó junto al vado del Moro, aguas abajo de la ciudad, junto a la desembocadura del Caya en el Guadiana. Tessé acampó a su vez sus tropas entre la ermita de San Miguel y el monasterio de San Gabriel.

Los días 5, 6 y 7 de junio en el ejército austracista se hicieron los preparativos para pasar el río, aunque siendo continuamente hostigados por las tropas de Tessé y la guarnición de la plaza, que incluso trasladó durante la noche varias piezas de artillería para ello. Se hubo de fortificar el vado y tuvieron que preparar varios fortines terreros para defender el campamento. No parece que incluso en ese momento tuviesen todavía claro por dónde atacar Badajoz.[2]

El día 6 por la mañana (…) enviamos para observar de cerca a nuestros últimos reclutas irlandeses, habiendo perdido a setenta y tres de ellos. Un reducto se terminará esta noche para la seguridad del puente que viene desde Elvas para atravesar el Guadiana. Se ha celebrado un Consejo de Guerra hoy, donde se ha resuelto asediar Badajoz, por lo que se han enviado inmediatamente órdenes a Elvas, Olivenza y Estremoz para saber cuántos cañones y munición puede obtenerse de esos lugares. Aún es incierto si el primer ataque se dirigirá al fuerte de San Cristóbal o a la ciudad. El ejército se pondrá en marcha mañana o al día siguiente para acampar junto a la ciudad y cercarla.

Lo cierto es que, aunque eran superiores en hombres y armas, estaban frente a un enemigo que les aventajaba en caballería, y todavía pendientes de la llegada de pontones y de piezas y munición de artillería desde Portugal. Reconociendo su falta de capacidad para el asedio, terminarían retirándose el día 14. Así lo recoge Fagel en su relato:[3]

Ante nuestro acercamiento, el Mariscal de Tessé, que estaba acampado con 5000 caballos junto al mismo puente, entre el Gévora y el Guadiana, pasó el último de estos ríos y acampó, junto con su ejército, tras Badajoz. Al día siguiente, el ejército portugués marchó hacia la parte baja de la ciudad, y acampó sobre el Caya, dejando el río tras él. La guarnición, apoyada por tan considerable número de caballos, provocó a nuestro ejército casi continuas alarmas de noche y de día, y disparó sobre nuestro campamento con algunos cañones que habían traído de la ciudad con tal propósito por la noche. Hasta el punto de que el conde de Galway, que actuaba en aquel momento como maestre de campo general, fue forzado a ordenar que se amontonara tierra en algunos lugares y en otros se hicieran “chevaux de frise”, para asegurar mejor nuestros hombres. Y entonces todos comenzaron a percibir, por las precauciones que estábamos obligados a tomar cuando estábamos acampados tan cerca unos de otros, cuánto habríamos estado confundidos si nuestro ejército se desplegara, en la forma habitual en que lo hace, cuando asediáramos una ciudad, con un ejército tan pequeño.
Carte des Frontieres de Portugal & d’Espagne. Ou sont marques les Endroits où l’Armée du Roy au campé commandée par Monsieur le Mareschal de Tessé & aussy ceux de Mr. Le Marquis de Thouy depuis de 7em May jusqu’au 26e Juin 1705, avec ceux des Ennemis. Service historique de la Défense de France (SHD), signatura: GR 6 M LIB 194 003 0001 H. Detalle del plano con el asedio de Badajoz de junio de 1705, en el que se sitúan las posiciones de ambos ejércitos en diferentes fechas. Firmado por Pennier.

El 21 de junio el ejército austracista había desplazado su campamento aguas arriba del Caya, y en unos días las tropas volvieron a sus cuarteles en Portugal. De vuelta en Lisboa, Fagel se despidió del Archiduque, quien embarcó el 21 de julio y poco después expuso su descontento al rey de Portugal. A continuación solicitó el permiso a las autoridades de las Provincias Unidas para volver a su país.[4]

…y el General, de acuerdo con la costumbre, se presentó en el Consejo de Guerra, el Rey de Portugal le dijo a Fagel en una audiencia: “Soy sensible a que el asedio de Badajoz que acaba de levantarse es contrario a vuestra aprobación. En cualquier caso, debo consentir esa expedición, y así lo haréis vos también”. El barón de Fagel contestó: “Señor, vuestra aprobación es la regla que necesito para guiarme, pero su Majestad encontrará por la experiencia, que el éxito no se alcanzará, lo que yo creo demostrado. Por mi parte, no deseo más que el bien de S.M., el de mis Señores y el de la Causa Común”.

  1. The Baron de Fagel’s account of the Campagne in Portugal of 1705. In several Letters from the Late King of Portugual, Queen Dowager, Baron de Fagel, The Dutch Plenipotentiary Schoonenberg and others. With the reasons of the ill Success of the siege of Badajox; and an exact PLAN of that City and Country adjacent. London. Printed for John Morphex near Stationers-Hall, 1708. (Relato del Barón de Fagel de la Campaña de Portugal de 1705, en varias cartas del último Rey de Portugal, la Reina viuda, el Barón de Fagel, el Plenipotenciario holandés Schoonenberg y otros. Con las razones del desgraciado suceso del asedio a Badajoz y un plano exacto de aquella ciudad y el territorio adyacente, publicado en Holanda por el General Fagel y traducido desde el francés al inglés. Londres, impreso para John Morphew junto a Stationers-hall, 1708). pág. 7. “From the Prince de Lichstenstein, to the Baron de Fagel. SIR, Your Excellency’s Letter, of the 20th instant, no sooner came to hand, but I communicated the Contents thereof to the King my Master, who express'd an equal Satisfaction for the Taking of the Town and Castle of Alburquerque, and for Your Care, in having imparted to me this agreeable Piece of News, and in promising to do Your utmost to lead the Army to Alcantara, to lay Siege to that Town, so important for the Communication with the Marquis das Minas, and for the pursuing our intended March into the Heart of Spain. The Conference that was held here upon that Subject, and the Opinion of the Generals, sent to His Portugueze Majesty, were unanimous for the Attack of Alcantara, as very advantageous to the Common Cause; so that I make no question but the Army will march thither, according to Your prudent Advice, unless those, who are against the same, find out some Method to prevent it, and alter its Route. The King, my Master, assures You of the Constancy of His Esteem and Good Will; and, for my own part, I am, with the most sincere Friendship and Affection, Sir, your most humble Servant.
  2. Operations before Badajoz on June 4, 5 and 6. The National Archives of the UK, SP 89/18/153, fol, 260. “The 6th in the morning […] we are for it to watch very narrowly our last Irish recruits, having already lost 73 of them, a redoubt will be finished this night for the security of a bridge that is coming from Elvas to lay over the Guadiana. Conseil of War has been hold today where it has been resolved to besiege Badajoz and orders were inmediatily sent to Elvas, Olivenza and Estremoz for which Cannon and ammunition can be had from those places. It is yet uncertain whether the first attack will be made on the fort St. Christovao or the town. The Army will move tomorrow or next day to encamp near the town and invest it.
  3. The Baron de Fagel’s… pág.11. “At our Approach, the Mareschal de Thessé, who was encamp'd, with 5000 Horses, near the same Bridge, between the Chevora and the Guadiana, passed the last of those Rivers, and encamp'd, with his Body, behind Badajoz. The next day, the Portugueze Army march'd towards the lower Part of the Town, and encamp’d upon the Caja, leaving the River behind them. The Garrison, supported by so considerable a Number of Horse, gave our Army almost continual Alarms Night and Day, and fir’d upon our Camp from some Cannon which they had brought out of the Town for that Purpose, in the Night. Insomuch that the Earl of Galway, who acted, at that time, as Mestre de Camp General, was forc'd to order the Ground to be thrown up in some Places, and Chevaux de Frise to be made in others, the better to secure our Men. And now every one began to perceive, by the Precautions we were oblig'd to take, when we were encamp'd close together, how much we should have been puzzled, had our Army extended itself, in the usual manner they do, when they besiege a Place, with so small an Army.
  4. The Baron de Fagel’s… pág 12. “…and the General, so according to Custom, were to hold a Council of War thereupon, the King of Portugal said to the Baron de Fagel, in an Audience, I am sensible, that the Siege of Badajoz, which has been resolved upon, is contrary to your Approbation. Nevertheless, I must consent to that Expedition, and therefore do you do so too. The Baron de Fagel answer'd: Sir, your Majesty's Approbation is the Rule I ought to go by ; but your Majesty will find by Experience, that the Success will not be prosperous, which I see to demonstration. For my own part, I desire nothing more, than the Good of your Majesty, that of my Masters, and of the Common Cause.

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Excepto cuando se especifiquen otros términos, Badajoz, 1705: un asedio “a la holandesa”. por Carlos Sánchez y Juan Altieri se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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